El duelo es un proceso natural y común en la población, pero ¿en qué consiste? ¿Cuáles son sus fases? ¿Cómo podemos abordarlo? 

El duelo es definido como una reacción normal y esperable ante una pérdida afectiva. Se trata de un proceso adaptativo y emocional que no se produce únicamente ante la pérdida de personas cercanas, sino que éste también puede producirse ante situaciones como la ruptura de una relación, un cambio de salud, la jubilación, la pérdida de un trabajo o un cambio de residencia; es decir, se produce como resultado de determinados cambios bruscos en la vida de la persona. De esta forma, el concepto actual se ha desligado de la concepción tradicional de duelo, que contemplaba únicamente el fallecimiento de personas afines como causa de este proceso.

A pesar de la relevancia del componente emocional en el proceso de duelo, es necesario destacar los componentes fisiológicos (manifestaciones físicas) y sociales. Por otro lado, se ha determinado que la intensidad y duración de dicho proceso varía de una persona a otra, siendo ambos proporcionales a la relevancia personal de la pérdida. Asimismo, es necesario destacar que, a pesar de ser un proceso natural que ayuda a la adaptación de persona ante la pérdida, se estima que entre el 10 y el 20% de las personas acaban necesitando ayuda profesional.

Características del duelo

A través de las diversas investigaciones relacionadas con el proceso de duelo se han encontrado una serie de características comunes en la mayoría de los casos:

  • Expresiones de tristeza profunda e ira.
  • Negación de no poder recuperar lo perdido.
  • Interrupción de las actividades habituales, las necesidades y la rutina.
  • Necesidad de resituar o ubicar la propia vida.

Asimismo, en los casos de pérdidas de personas cercanas se cumple una característica adicional que consiste en la necesidad de establecer una nueva relación interna con la persona fallecida.

Síntomas principales

Durante los procesos de duelo se pueden encontrar una serie de síntomas comunes que pueden clasificarse en las siguientes tipologías:

– Manifestaciones psicológicas y emocionales:

  • Pérdida de ilusión.
  • Sensación de extrañeza y confusión.
  • Sentimiento de culpa y autorreproche por la continuidad y momentos de alegría a pesar de la pérdida.
  • Ansiedad.
  • Irritabilidad.
  • Sentimientos profundos de tristeza.
  • Emoción de ira y rabia hacia figuras que considera culpables de la pérdida (médicos, Dios…).
  • Inapetencia y abandono del cuidado personal.
  • Aislamiento y sentimiento de soledad en fechas señaladas.

-Síntomas físicos:

  • Sensación de falta de energía.
  • Problemas de sueño.
  • Pérdida o ganancia de peso.
  • Descenso de la apetencia sexual.
  • Opresión en el pecho.
  • Llanto prolongado.
  • Mayor riesgo de enfermar y fallecer.

-Síntomas sociales:

  • Aislamiento y sentimiento de no pertenecer a la comunidad.
  • Resentimiento hacia la sociedad porque todo continúa a pesar de la pérdida personal.
  • Elaboración de una nueva identidad y desempeño de nuevos roles y tareas.

Fases del proceso

Se han desarrollado diferentes modelos que describen una serie de fases o secuencias que experimentan las personas durante el proceso de duelo. No obstante, a pesar de diferenciarse en distintas etapas, no implica que todas las personas pasen por cada una de ellas o que sigan un mismo orden.

Uno de los modelos más aceptados en la actualidad sobre este proceso se compone de las siguientes fases:

  • Fase 1. Desconcierto y embotamiento. Se trata de una etapa breve (horas o días) que se caracteriza por la negación de lo ocurrido y la sensación de no poder sentir o pensar.
  • Fase 2. Tristeza profunda y búsqueda. Predominan los sentimientos de pena, ira, culpa y resentimiento. Asimismo, ante la pérdida de personas afines, se produce una alta preocupación por la figura perdida y una continua búsqueda de la misma.
  • Fase 3. Desorganización y desesperación. En esta fase, la persona toma conciencia del fracaso de su búsqueda y aparecen sensaciones de apatía, tristeza, soledad, desinterés, etc.
  • Fase 4. Reorganización y recuperación. Aparecen nuevos objetivos, se recuperan las relaciones y se crean nuevos lazos sociales, reaparece la esperanza y se produce la adaptación a la nueva situación.

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